El duelo que no termina: 38 años después
Hay fechas que el calendario marca, pero que las familias viven en presente perpetuo.
Hay fechas que el calendario marca, pero que las familias viven en presente perpetuo. El 10 de octubre de 1986 no ha cumplido 38 años para quienes perdieron hijas e hijos en la escuela Santa Catalina.
En Infórmate observamos que el relato de Flor Orellana, quien conserva el pañuelo con el que su padre cubrió a Pamela, su hermana de cinco años, representa algo más profundo que la memoria individual. Es la pregunta que toda sociedad debe enfrentar: cómo seguimos adelante sin olvidar. Creemos que la transmisión del recuerdo que estas familias han mantenido durante décadas, visitando el cementerio cada fecha significativa, preservando la ropa y los juguetes, enseña algo fundamental sobre el duelo colectivo. No se trata de superar, sino de integrar. Las 41 niñas y un niño que murieron bajo los escombros siguen siendo parte de la historia familiar y nacional. Vale la pena recordar que este terremoto de magnitud 5.4 dejó alrededor de 1,500 muertos en la capital.
El dolor no tiene fecha de vencimiento. Y quizás no debería tenerla cuando nos recuerda nuestra fragilidad compartida y la necesidad de construir estructuras más seguras para quienes vienen.
Fuentes
Información elaborada por noticias.com.sv a partir de El Diario de Hoy. Fuente original: El Diario de Hoy