Política

Diputados ausentan sesión tras maratónica jornada legislativa de junio

Diez minutos fue todo lo que esperó el presidente del Congreso de la República. Luis Contreras observó el salón de sesiones vacío, consultó su reloj y dio por cancelada la plenaria convocada para las diez de la mañana de este miércoles. Los diputados, que apenas tres días antes habían protagonizado una extensa jornada legislativa, simplemente no llegaron. Algunos permanecían en sus oficinas, ocupados en tareas administrativas o reuniones privadas, pero el hemiciclo permaneció sin el quórum necesario para avanzar con la agenda prevista. En el ambiente flotaba la sensación de agotamiento que había dejado la sesión del pasado dos de junio, cuando los legisladores permanecieron horas discutiendo y aprobando iniciativas de alto perfil político y económico. La ausencia masiva evidenció las consecuencias de esa maratónica jornada y dejó en suspenso varios proyectos que esperaban su turno en el debate parlamentario.

La agenda que no pudo ser

Entre los documentos que aguardaban sobre las bancas vacías destacaba el proyecto de ley del sistema portuario, una iniciativa que ha generado debates intensos en los pasillos del Congreso durante semanas. La falta de consensos entre las distintas bancadas había complicado su avance incluso antes de la cancelación de la sesión, pero la ausencia de los diputados terminó por enterrar cualquier posibilidad de progreso en esta jornada. También estaba programado el primer debate sobre el traslado de maestros y docentes contratados al renglón presupuestario cero once del Ministerio de Educación, una medida que busca dar mayor estabilidad laboral a miles de trabajadores del sector educativo. Además, varias iniciativas de ley esperaban su lectura para ser remitidas a comisiones especializadas, donde recibirían el análisis técnico necesario antes de su discusión en el pleno. La agenda era ambiciosa, quizá demasiado considerando el desgaste que había dejado la sesión anterior, y terminó convertida en una lista de pendientes que deberán esperar una nueva convocatoria.

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El peso de la jornada del dos de junio

Para entender la ausencia masiva de este miércoles hay que retroceder apenas unos días. El dos de junio, los diputados atendieron puntualmente la convocatoria y se enfrascaron en una sesión que se extendió por horas. El tema central fue la aprobación de la Ley contra Lavado de Dinero u Otros Activos y del Financiamiento del Terrorismo, una actualización legislativa que la Superintendencia de Bancos había solicitado con insistencia para fortalecer los mecanismos de control financiero del país. La discusión fue técnica y compleja, requirió la revisión de artículos densos y la búsqueda de acuerdos entre bancadas que no siempre comparten visiones sobre temas económicos. Pero no fue el único asunto sobre la mesa. Los legisladores también aprobaron una ampliación presupuestaria de ciento veinte millones de quetzales para el Tribunal Supremo Electoral, además de adelantar un desembolso de quinientos millones destinados a la adquisición de insumos para las elecciones generales programadas para el año dos mil veintisiete. La magnitud de las decisiones y la extensión de los debates dejaron a los parlamentarios física y mentalmente exhaustos.

El calendario del periodo extraordinario

El Congreso de la República atraviesa actualmente su periodo extraordinario de sesiones, que abarca del dieciséis de mayo al treinta y uno de julio. Durante estos meses, los legisladores están obligados a realizar al menos dos plenarias mensuales para tener derecho a recibir el pago completo de sus dietas, que ascienden a nueve mil seiscientos quetzales. Este esquema pretende garantizar un nivel mínimo de actividad legislativa incluso fuera del periodo ordinario, cuando el ritmo de trabajo suele intensificarse. Sin embargo, la realidad muestra que cumplir con este requisito no siempre resulta sencillo. Las ausencias, justificadas o no, se vuelven frecuentes cuando los temas en agenda no generan suficiente interés o cuando eventos externos captan la atención de los diputados. En este caso particular, el agotamiento acumulado tras la sesión del dos de junio parece haber sido el factor determinante para que el hemiciclo quedara prácticamente desierto. La siguiente convocatoria está programada para el veintiocho de julio, una fecha estratégicamente elegida para que coincida con el final del Mundial de fútbol, evento deportivo que históricamente ha servido como excusa para que varios legisladores eviten asistir a las sesiones.

Entre oficinas y ausencias justificadas

La paradoja de esta jornada cancelada es que varios diputados sí se encontraban en el edificio del Congreso. Mientras el salón de sesiones permanecía vacío, algunos legisladores trabajaban en sus oficinas privadas, atendiendo reuniones con asesores, revisando documentos o recibiendo a visitantes. Esta situación generó comentarios entre el personal administrativo y los periodistas acreditados en el Congreso, quienes observaban el contraste entre la actividad en los pasillos y la inactividad en el hemiciclo. No hubo declaraciones oficiales sobre las razones específicas de cada ausencia, aunque el cansancio acumulado y la falta de temas urgentes en la agenda parecen haber sido los motivos principales. El reglamento interno del Congreso establece mecanismos para justificar las inasistencias, pero en este caso la cancelación inmediata de la sesión evitó que se registraran formalmente las ausencias individuales. Lo cierto es que la imagen de un Congreso vacío tras una jornada maratónica alimenta la percepción pública sobre el funcionamiento de la institución legislativa.

Las leyes que sí avanzaron

A pesar de la frustración que generó la sesión cancelada, es importante reconocer que la jornada del dos de junio sí produjo resultados concretos. La aprobación de la Ley contra Lavado de Dinero representa un avance significativo en el marco regulatorio financiero del país, respondiendo a presiones internacionales y a la necesidad de combatir delitos económicos cada vez más sofisticados. Por su parte, la ampliación presupuestaria y el adelanto de fondos al Tribunal Supremo Electoral garantizan que la autoridad electoral cuente con recursos suficientes para planificar y ejecutar el complejo proceso que implica organizar elecciones generales. Estos quinientos millones adelantados permitirán al TSE iniciar procesos de licitación y compra de materiales con suficiente anticipación, evitando las prisas de última hora que han caracterizado procesos electorales anteriores. Ambas decisiones fueron tomadas en una sola jornada, lo que explica parcialmente el agotamiento posterior y la necesidad de un respiro antes de retomar la actividad legislativa regular.

La próxima convocatoria del veintiocho de julio será la prueba de si los diputados han recuperado la energía necesaria para retomar la agenda pendiente. El proyecto de ley del sistema portuario, el traslado de docentes al renglón presupuestario permanente y las diversas iniciativas que esperan su turno deberán competir nuevamente por la atención de los legisladores. Mientras tanto, el Congreso continúa su periodo extraordinario con el ritmo irregular que lo caracteriza, alternando entre jornadas intensas de trabajo y sesiones canceladas por falta de asistencia. La dinámica legislativa guatemalteca refleja así las tensiones entre las obligaciones formales, los intereses políticos y las limitaciones humanas de quienes ocupan las curules del hemiciclo nacional.

Fuentes consultadas

  • La Hora Guatemala – Diputados no se presentaron a plenaria del miércoles tras extensa jornada del 2 de junio

Información elaborada por noticias.com.sv a partir de La Hora. Fuente original: La Hora

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